Información de los libros de
Louis Cattiaux










 
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Lugar

02/55'. En los lugares comunes es donde aparece la evidencia del misterio.

05/39. El ignorante tortura la naturaleza por todos los medios y en todos los terrenos.

El que es instruido la descubre por una sola vía y en un sólo lugar .

07/61'. El conocimiento último se ejercerá dentro y fuera, ya que alcanzará un único lugar como el fuego divino, que se mueve en el tiempo infinito de la gran agua.

08/47'. La naturaleza está profundamente sepultada en la tierra y altamente situa­da en el cielo, pero existe un lugar parti­cular donde es más oculta y más eviden­te que en parte alguna.

11/ 06'. En el lugar oculto, la joya luminosa vive actualmente. "Haciendo el bien, el mal desaparece por sí mismo. Combatiendo el mal, se corre el gran riesgo de hundirse en él toda­vía más."

14/33'. Sólo somos realmente hermanos en Dios, ya que es el único lugar donde no hay separación, ni oscuridad, ni muerte. Asimismo, la revelación de los Hijos de Dios sólo se deja oír claramente por los corazones depurados por el amor.

18/34'. ¿Quién nos conducirá hasta la morada del Sabio de Dios y quién nos introducirá hasta él? ¿Quién nos mostrará el lugar santo y quién nos descubrirá la luz que lo habita en secreto? ¡Oh, pese­bre ocul­to!, ¡oh, secreto primero y último!

24/07. Busquemos los lugares benditos donde el sol, la luna y las estrellas brillan, y donde los elementos y la tierra auxi­liadores animan a los humildes buscadores de Dios.

29/11'.¡Ojalá podamos al menos reposar a los pies del Señor de vida! Es un lugar santo y bendito para los que saben.

30/0 1'. El que puede retirarse a una habita­ción o a un lugar tranquilo, ¿conoce su suerte y su felicidad? "El infierno no es propicio para las plega­rias, ciertamente."

38/69''. Cuando el humo suba de la tierra y cubra el suelo acumulándose, habrá llega­do el momento para los escogidos de alcanzar los lugares reservados por Dios, y ya será hora para los llamados de recordar nuestras advertencias, pero será demasia­do tarde para los impíos que tropezarán unos con otros en las tinie­blas invaso­ras.