L. Cattiaux, "La Virgen del lírio"




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Louis Cattiaux







 
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Reflexiones sobre la física y la metafísica de la pintura

ABANDONO

Sólo puede ser útil si se da en el artista que posee el don natural de la sensibilidad…

Pero el abandono sólo fructifica tras largas disciplinas, ascesis fecundadoras; ahí reside el divino secreto de la gracia, del amor y del conocimiento operativos. Ahí está la vía real que conduce a la identificación con la infinitud del Ser. Ahí se encuentra la riqueza inundante, la inagotable prodigalidad, la plenitud del poder creador y la experimentación viva de la libertad y de la gratuidad divinas, ya que los esponsales del cielo y la tierra, como la unión de los místicos, no son palabras vanas.

Evidentemente, en tal comportamiento no puede subsistir ninguna artimaña, ninguna bajeza, ninguna restricción, ninguna voluntad de violación o de sistematización. Se necesita una audacia inigualable para entregarse despojado de esa manera a la marea monstruosa de la vida movediza. Se precisa la facultad de un don inaudito, una generosidad única y loca. Hay que ser claramente insensato según el mundo vulgar de los humanos, anclados en los límites de su piel.

“Sumergido por los dones, como una tierra prometida / abrevada de inocencia, / Me entrego a quien desenreda mi noche, / Y mi corazón se decanta en el reposo, y luce.” (Poèmes de la Résonance).

“El artista sólo conoce el cielo y la tierra; la ciencia, la moral y la política de los hombres le aburren y le matan.”(El Mensaje Reencontrado)